Ernesto y Mariano por fin logran coincidir en un tema. Ninguno de los dos soporta la idea de tener que ser parientes en el futuro y se oponen a que sus hijos salgan juntos.
Las damas de sociedad pertenecientes al club social quieren organizar un acto benéfico para recaudar dinero con el fin de financiar una biblioteca en Burundi. Loli propone un plan que no es bien aceptado por el resto, consistente en una degustación culinaria. Lo cierto es que su idea no es aceptada porque su estilo no es del todo aceptado. Sin embargo, Loli pone todo de su parte para ayudar en la organización, incluso, logra convencer a una notable empresaria para que acuda a la degustación. Aun así, todas las estiradas socias del club la siguen tratando con desprecio.
Los niños encuentran una rara mezcla entre mono y nutria, propia de América del Sur, que ha escapado de sus cuidadores. Todos le temen a la criatura menos Pepe, que decide llevarse al animal a su casa y convertirla en su mascota. Al llegar a casa, el kinkayú le da un buen susto a Ernesto y a todas las señoras del club social. Sólo la bióloga Ivana sabe que el animal es inofensivo, pero aunque Pepe se haya encariñado con él, no lo dejarán que se quede en casa.